Un rey para el siglo XXI

“Los españoles (…) son nuestra familia inmediata. Nos necesitamos. Pero, también, el mundo del futuro necesita a España y a la América española. Nuestra contribución es única; también es indispensable; no habrá concierto sin nosotros. Pero antes debe haber concierto entre nosotros. A España le concierne lo que ocurre en Hispanoamérica y en Hispanoamérica nos concierne lo que ocurre en España. Sólo necesitándonos entre nosotros, el mundo nos necesitará también. Sólo imaginándonos los unos a los otros, el mundo nos imaginará”: Carlos Fuentes. Discurso Premio Cervantes 1987.

Para cuando se publique esta columna, los reyes de España, Felipe y Letizia, estarán inmersos en una apretada agenda institucional, política, económica y cultural que incluye actividades del más alto nivel en el Distrito Federal y Zacatecas.

Se trata de un viaje “deseado y esperado”. Constituye su primer visita de Estado a un país del continente americano, lo que demuestra la importancia que la Casa Real concede a México, al que ven como “uno de los países más influyentes en América Latina”.

A partir de 1977, cuando las relaciones diplomáticas entre México y España se restablecieron tras la dictadura de Francisco Franco, quedó demostrado que entre ambas naciones hay una necesidad mutua. Eso explica que Juan Carlos de Borbón, en sus treinta y nueve años de reinado, realizara seis visitas a tierras mexicanas. El mismo número de veces que estuvo aquí Felipe de Borbón en su calidad de príncipe —tres de ellas para presenciar las ceremonias de investidura como presidentes de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

A su vez, Letizia Ortiz, en 1996, antes de conocer al actual monarca, eligió Guadalajara para realizar un posgrado luego de estudiar Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y trabajar como reportera para el suplemento Tentaciones, del diario Siglo XXI.

Como pareja, México fue el primer país que visitaron luego de su boda el 22 de mayo de 2004. En septiembre de 2010 regresaron para visitar la capital y Morelia, Michoacán. Ya como rey y jefe de Estado, Felipe VI estuvo en Veracruz en diciembre pasado para participar en la XXIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Esta será la primera vez que Letizia acuda como reina.

Y a todo esto, ¿qué se puede esperar de su estancia, más allá de la foto para ¡Hola!?

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En ambos lados del Atlántico hay quinientos millones de hispanoparlantes. El español es la tercera lengua más hablada del planeta, sólo después del chino y del inglés. Es el segundo idioma más usado en Estados Unidos y se utiliza en más de veinte naciones para hacer negocios.

Por todo ello, la UNAM y el Instituto Cervantes establecieron en 2013 una alianza para crear el Centro de Estudios Mexicanos en Madrid que, en conjunto con la Universidad de Salamanca, se encargará de diseñar un examen de certificación internacional para evaluar el español como lengua extranjera, formar profesores, compartir experiencias de docencia y difundir el idioma. El proyecto fue presentado la tarde del martes 30 de junio en el Anfiteatro Simón Bolívar del Antiguo Colegio de San Ildefonso. Ese fue el primer gran logro de esta visita.

El segundo tiene que ver con la economía. En 2014, el intercambio comercial entre México y España ascendió a 10 699 millones de dólares. Esta cifra representa apenas el 1.3 por ciento del comercio total de nuestro país. El petróleo representó el 75 por ciento de esas exportaciones, además de que se les venden partes de motor para vehículos, minerales y óxido de zinc, garbanzos y atún.

De acuerdo con especialistas, las áreas de oportunidades económicas “son enormes”, y ese es otro de los retos de la visita de los reyes: incrementar las inversiones que en los últimos quince años ascendieron a 49 745 millones de dólares.

España es el tercer proveedor de inversiones para México, sólo después de Estados Unidos y los Países Bajos, a través de 5393 empresas en el sector financiero, medios de comunicación, comercio, manufactura y construcción.

BBVA-Bancomer, Santander, Popular y la Caixa son ejemplos de esos capitales en el ámbito financiero; mientras, en telecomunicaciones está Movistar, que tiene 20 por ciento del mercado de la telefonía móvil, así como Gas Natural Fenosa e Iberdrola en el sector energético.

En contraparte, empresas mexicanas también aprovechan el mercado español para expandirse. Grupo ADO compró la compañía de transportes Avanza; Fintec invirtió capitales en Banco de Sabadel; Sigma se hizo de Campo Frío y Bimbo adquirió Bimbo España.

Sin embargo, el verdadero reto del reinado de Felipe y Letizia está allá y tiene que ver con la recuperación de la confianza de sus súbditos.

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“Los jóvenes de hoy no comprenden que haya una institución como la monarquía, no entienden su utilidad. Con el rey Juan Carlos había una deuda de gratitud por su papel en la transición, pero no con Felipe. Y ahora la gente joven percibe la institución como algo inútil porque no da estabilidad, ni certidumbre.”

Esa es la opinión de Antón Losada, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Santiago de Compostela y analista político de varios medios españoles. Opinión que es compartida por un representativo porcentaje de una sociedad que le ha pasado la factura a la monarquía por su falta de sensibilidad ante los efectos de la crisis económica y los escándalos en los que se ha visto envuelta la familia real.

El rey Juan Carlos se rompió la cadera durante una cacería de elefantes en Botswana y se le relacionó sentimentalmente con la princesa Corinna zu Sayn-Witgenstein. Por si fuera poco, la infanta Cristina fue imputada en un caso de corrupción junto con su marido, Iñaki Urdangarín.

En el primer año de su reinado, Felipe se ha visto en la necesidad de marcar distancia con su padre y hermana, ofrecer una nueva imagen de una realeza más próxima y cercana a la gente, y garantizar la transparencia.

En ese sentido, retiró el título de duquesa a Cristina, al tiempo que aprobó un Código de Buena Conducta para el personal que trabaja en la Casa Real y para la familia que, entre otros asuntos, regula los regalos que reciben y prohíbe acuerdos económicos con empresas públicas y privadas.

No obstante, para muchos eso es insuficiente y le recomiendan convocar a un referéndum para que los jóvenes españoles —aquellos que no votaron la Constitución de 1978— expresen si le dan su aval a la monarquía como forma de gobierno.

Ese referéndum debería incluir reformas a la Constitución, en específico a su Título 2, en el que se establece que el rey es el único facultado para hacer la guerra o declarar la paz. Otro aspecto por cambiar es el del acceso al trono donde el varón tiene prioridad sobre la mujer, lo que no deja bien parada a una sociedad que proclama la igualdad como uno de sus valores fundamentales.

En este sentido, hay una laguna sobre el papel de la reina, de la princesa de Asturias y respecto a la abdicación. En el pasado, la reina Sofía mostró siempre discreción. Letizia quiere jugar un papel más protagónico, no meramente de ornato o de acompañamiento, pero eso puede producir conflictos si no se establece el respectivo marco legal.

Y aunque Felipe VI lo ha hecho bien (el 81 por ciento de los españoles aprueba su desempeño), día con día tiene que ganarse el aprecio, respeto, confianza de sus súbditos. Sólo así demostrará que puede ser un rey de España para el siglo XXI.