Los cazadores furtivos matan alrededor de cincuenta mil elefantes africanos cada año por sus colmillos, los cuales son usados en chucherías de marfil que colectivamente alcanzan varios miles de millones de dólares. Esto pone tremendamente en riesgo el futuro del mamífero terrestre más grande del mundo. Sólo quedan alrededor de 430 000. Pero su vigilancia no es fácil. ¿Cómo proteges a un animal que se encuentra en enormes extensiones del África subsahariana?
Sam Wasser y sus colegas en la Universidad de Washington recientemente examinaron ADN de colmillos incautados por aduanas de todo el mundo de 1996 a 2014. Luego los compararon con un mapa de genes de elefantes, construido al tomar 1500 muestras de ADN de elefantes en veintinueve países africanos. Esto les permitió precisar la caza furtiva a dos lugares populares: para elefantes de bosque, la caza furtiva se centra en el ecosistema protegido TRIDOM, que abarca partes de Gabón, la República Democrática del Congo y Camerún. Para los elefantes de la sabana, que viven en las planicies orientales y sureñas de África, Tanzania es la zona cero de la caza furtiva.
El descubrimiento “significa que ahora podemos enfocarnos en estas áreas” en vez de repartir los recursos en un área más amplia, dice Wasser. De hecho, en Tanzania, la población de elefantes ha disminuido en 60 por ciento en los últimos cinco años. Absurdamente, el gobierno afirmó previamente este mes que mucha de la disminución podía explicarse por la “migración”. El estudio sugiere un alto nivel de corrupción en Tanzania, dice Wasser, y que las personas en la comunidad internacional que buscan proteger a los elefantes deberían exigir ruidosamente un cambio de parte del gobierno de Tanzania. Quizás, añade, ellos deberían considerar retener la ayuda hasta que se cumplan ciertas condiciones. El dinero extranjero también podría ayudar a estimular el cambio. Lazaro Nyalandu, ministro de Recursos Naturales y Turismo de Tanzania, dijo recientemente que los “elefantes están al principio de una ‘lista de deseos’ de muchos turistas que vienen a este país, y el turismo genera más de 17 por ciento de nuestro producto interno bruto”. Y, de hecho, el ministerio, junto con los grupos medioambientalistas WildAid y la Fundación de la Vida Silvestre Africana, acaba de lanzar una campaña de concienciación pública para informar al público sobre la crisis de “caza furtiva” que enfrenta el país.