Una llamada telefónica alertó a Felipe Calderón
Hinojosa: “¡Mataron a Romualdo…!”
El expresidente de México externó su
indignación casi en automático, la ira no le dejó reflexionar como un exhombre
de Estado para verificar el dato, y entonces acudió de inmediato a las redes
sociales, esa nueva tecnología que lo ha mantenido activo después de que en
diciembre de 2012 dejó la casa presidencial de donde tanto le costó a su
antecesor, Vicente Fox Quesada, sacar al PRI, Los Pinos.
Tuiteó: “Romualdo Mondragón, candidato
panista en Villa Victoria, Méx, y que iba adelante, fue asesinado en su casa,
presuntamente X policías mpales”.
Minutos después otro texto del ex
presidente: “Romualdo Mondragón enfrentó y vencía al cacique priista Mario
Santana, principal sospechoso de autoría intelectual de su asesinato en Villa
Victoria”.
La aparente indignación del expresidente de
México era tal que, no conforme con lo que había difundido, continuó: “Grave
asesinato de Romualdo Mondragón, candidato panista a alcalde de Villa Victoria,
@osoriochong @eruviel_avila @Laura_eh @INEMexico”.
Pero al parecer alguien tuvo que
tranquilizar a Felipe Calderón, quien tuvo que corregir su posible arrebato de
indignación. Envió otros dos mensajes:
“Rectifico: Romualdo Mondragón, asesinado en
Villa Victoria, era directivo del partido y colaborador del candidato Hugo
Vilchis”.
Inmediatamente Felpe Calderón siguió: “La
información me la están proporcionando familiares de la víctima en Villa
Victoria en estos momentos”.
Algunos de sus seguidores, desconcertados
unos, indiferentes otros, se dieron a la tarea de dar retuit a los mensajes del
expresidente de la república.
Efectivamente, la víctima, un administrativo
del PAN en el municipio de Villa Victoria, no era el candidato como lo afirmó,
aparentemente indignado, Felipe Calderón.
Lo que le obligó a rectificar en ese
sentido, pero las críticas vía también las redes sociales insinuaron la
supuesta afición del expresidente de México a las bebidas estimulantes. Sus
malquerientes en el Estado de México no perdieron la oportunidad para
exhibirlo.
Era verdad, el expresidente de la república
había errado en el cargo del activista del PAN asesinado, pero no en el móvil
del crimen, el cual derivó de situaciones de tipo político; es decir, Romualdo
fue víctima de la lucha por el poder y de la feroz conducta de los caciques de
Villa Victoria, municipio ubicado a unos cuarenta kilómetros de Toluca, camino
obligado para llegar a Valle de Bravo por la carretera libre y paso también
obligado para entrar al estado de Michoacán, con el que tiene colindancia.
En Villa Victoria se han detenido a
importantes operadores de los capos de la droga en México.
Allí se planeó el peliculesco rescate de la “Hormiga”,
delincuente que al haber sido trasladado del penal de Almoloya de Juárez a una
audiencia a los juzgados federales en Toluca, a su regreso al penal, después de
comparecer ante un juez, un comando armado interceptó el convoy en donde se
transportaba al delincuente, sometieron en plena avenida López Mateos de la
zona urbana de la capital mexiquense a un grupo de doce custodios y rescataron
a la “Hormiga”; tres días más tarde los agentes que lo cuidaban fueron
encontrados atados a un árbol en una comunidad perteneciente al estado de
Michoacán. No los mataron por órdenes de la “Hormiga”. Les perdonó la vida.
En medio de ese escenario que caracteriza a
Villa Victoria, también tuvo razón Felipe Calderón en señalar que el cacique
Santana habría sido el presunto autor intelectual del ataque perpetrado por
policías municipales en contra de Romualdo, pues este candidato del PRI a la
presidencia municipal siempre ha ostentado el poder caciquil en la región. Se
le adjudican distintas acciones relacionadas con violencia, incluso situaciones
trágicas. Cada tres años se impone en la zona rural y promete a los campesinos
sacarlos de su pobreza a cambio de poner, imponer y autoadjudicarse
candidaturas priistas para tener el control.
Villa Victoria es un territorio
mayoritariamente rural. Por eso hace algunos meses el gobernador, Eruviel Ávila
Villegas, llegó a esa región en gira de trabajo. Su logística le reunió a los
principales líderes campesinos. Familias completas se presentaron a la cita, y
con orgullo priista Eruviel repartió cheques al portador en apoyo a los
campesinos.
En el momento de la entrega de los cheques
una flotilla de camionetas de una empresa de traslado de valores rodeaba el
lugar del evento, en semicírculo para que los campesinos pasaran, de manera
directa, a cobrar su cheque de inmediato y sin intermediarios.
Los hombres cercanos a Eruviel arengaban a
los campesinos. “¡Pasen de una vez, cobren su cheque!”, ordenaban con
voz en pecho.
Una pequeña ventanilla se abría de las
camionetas de valores y convertía los cheques en dinero en efectivo.
Después de ese día el gobernador ya no
estaba, las camionetas transportadoras de dinero tampoco.
El importe del cheque se había diluido, y
las camionetas de valores jamás se volvieron a presentar, y los campesinos
siguen sumergidos en la pobreza, atendiendo y siendo testigos de lo que hace,
dice y deja de hacer el cacique del pueblo, Mario Santana, como lo describió el
expresidente de México. Hoy Santana ya es alcalde electo.
Y es que el día en que Felipe Calderón
denunció la muerte de Romualdo, el Programa de Resultados Preliminares
Electorales (PREP), del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), ya
daba el triunfo al PRI que participó en coalición con el Partido Verde y Nueva
Alianza con 22,287 votos a favor, frente al PAN que compitió en alianza con el
Partido del Trabajo que contabilizaba 11 080 votos.
Villa Victoria, arropada por el caciquismo es
un bastión importante para el PRI mexiquense, pues es el lugar en donde se
fraguan eventos coyunturales que le sirven al partido para mostrar su músculo
en el campo. Los gobiernos municipales respaldados por Mario Santana y sus
incondicionales no tienen empacho en cumplir todo lo que pide el PRI, y menos
se niegan a seguir la directriz que impone el gobierno priista estatal en
turno. Por eso el poder local lo tiene el clan Santana, como en otras muchas regiones
de la entidad federativa que gobernó por seis años, el actual presidente de la república,
Enrique Peña Nieto. No hay cacique que no presuma en su escritorio, en la pared
de su casa, una fotografía con Enrique Peña Nieto, al que consideran con singular
seguridad “mi amigo”.
Pero al PRI en los comicios locales del
domingo 7 de junio, que sirvieron para renovar 125 presidencias municipales, 45
diputados de mayoría relativa y 30 de representación proporcional, no le fue
muy bien en las urnas, pues perdió votos y también algunas alcaldías que ya
gobernaba. Las tendencias hasta el cierre del PREP en el IEEM ofrecían cifras a
la baja para el tricolor en sus elecciones estatales.
Por sí solo el PRI apenas lograría el 7.09 por
ciento de la votación total para presidentes municipales, el PAN 12.47 por
ciento, el PRD 15.39 por ciento, Morena 8.95 por ciento y, la sorpresa,
Encuentro Social con 4.61 por ciento. De no haberse aliado con el Partido Verde
y Nueva Alianza, los votos a favor del priismo se hubieran adelgazado aún más,
pues en coalición con ambos partidos señalados el PRI se colocó con el 29.53
por ciento a su favor al cierre de PREP de una participación estimada en
alrededor del 40 por ciento, de una lista nominal de más de once millones de ciudadanos
con posibilidades de votar.
Posiblemente a estas alturas ya habrían
terminado los cómputos de las más de 18 000 casillas que fueron instaladas el
día de la jornada comicial en todo el estado, por lo que los priistas tendrán
que someterse a un examen de control de daños si están dispuestos a apuntalar a
Eruviel Ávila Villegas en la candidatura presidencial en virtud de que sus
adversarios Andrés Manuel López Obrador y Margarita Zavala ya están en plena
campaña; la esposa del expresidente Felipe Calderón arrancó su proyecto
proselitista tras concluir la jornada electoral federal con un discurso-video
criticando a la dirigencia de su partido, el PAN.
Incluso los priistas mexiquenses tendrán que
acostumbrarse a lidiar con una nueva oposición de izquierda: el partido Morena,
que se coloca en el espectro partidista mexiquense, con la fuerza que le da el
haber logrado el 8.95 por ciento de la votación total de los comicios locales
del Estado de México, porcentaje altísimo si se toma en cuenta que es la vez
primera en que el organismo de Andrés Manuel López Obrador participa en una
contienda electoral constitucional.
Lo cierto es que las tendencias de los
resultados electorales del 7 de junio en el Estado de México prendieron los
focos rojos en el aspecto político- comicial en la tierra del presidente
Enrique Peña Nieto, pues se perdieron importantes bastiones para el partido en
el poder como Naucalpan, Atizapán, Nezahualcóyotl, Texcoco, y hubo
inconformidad social en zonas emblemáticas para el grupo Atlacomulco, que son
Malinalco y Huixquilucan.
En el primero se asientan las casas de
descanso de un acaudalado grupo cercano al presidente Enrique Peña Nieto y al
expresidente Carlos Salinas de Gortari y, en el segundo, hace presencia el
poder económico reflejado en los exclusivos centros habitacionales y exquisitas
mansiones de alcurnia, donde sus dueños insinuaron el domingo 7, en las urnas,
su distancia con la clase priista mexiquense en el poder.
Mientras, los caciques en las zonas rurales
como Villa Victoria están obligados a enseñar el brazo armado para contener el
rechazo de la gente que los identifica con el partido en el poder.
Con sus tuits, Felipe Calderón falló en el
cargo que ostentaba Romualdo Mondragón, pero rectificó a tiempo, y en cambio no
desatinó en denunciar a un cacique que gobernará Villa Victoria durante los
próximos tres años bajo la sombra de un crimen que hasta hoy permanece impune.