Parecía
un día triste, no uno de domingo. El cielo de la Ciudad de México estaba
nublado y las previsiones del Weather Channel no eran precisamente alentadoras.
Sin embargo, conforme transcurrieron las horas las nubes desaparecieron… no así
la apatía.
Cual si se tratase de un día de
asueto que tiene lugar tras uno feriado, el de ayer fue un día de poca gente en
las calles de la Ciudad de México. El decreto y más tarde la derogación sin
aspavientos de la llamada “ley seca” para el fin de semana electoral, aunado a
la celebración del partido entre las selecciones de fútbol de México y Brasil,
quizá calaron en el ánimo de la gente que decidió quedarse en casa a ver el
juego. Eso y otras cosas, seguramente, pues la afluencia de electores en las
casillas de voto fue sintomáticamente baja. Y el espíritu cívico prácticamente
inexistente.
Yolanda
Sandín, contadora pública de 66 años, fue presidenta de casilla en la colonia
Cuauhtémoc de la Ciudad de México durante las elecciones federales del año
2012. Simpatizante del PAN, partido por el cual votó entonces así como en las
elecciones de ayer, recuerda que el 1 de julio de aquel año, a eso de las 20:00
horas y mientras aún se contaban los votos, los medios de comunicación ya daban
a conocer resultados preliminares en los que el ganador era Enrique Peña Nieto.
“Yo
voté esta mañana por el PAN”, confiesa y exhibe su dedo entintado. “Pero las
cosas están de no creerles a nadie. Tengo la impresión de que mucha gente no
quiso votar, y no es de extrañarse… Mi hijo incluso votó por su perro”,
cuenta.
La
percepción de Sandín no está desencaminada, la tendencia del porcentaje
nacional de participación ciudadana emitida por el Instituto Nacional Electoral
oscilaba ayer a las 22:30 horas alrededor del 40 por ciento.
No
es un secreto que las elecciones intermedias suelen convocar menos electores,
pero las reformas puestas en marcha por el gobierno de Enrique Peña Nieto no
han producido resultados (sin más, la Secretaría de Educación Publíca dio
marcha atrás hace unos días a uno de los puntos vitales de la reforma
educativa: la evaluciación de los docentes), amén de los acontecimientos de los
últimos meses, principalmente en los estados de Guerrero, Tamaulipas, Michoacán
y Jalisco, y el llamado escándalo de la Casa Blanca, han desmotivado
severamente a la ciudadanía.
Andrés Chontal Álvarez, habitante
del Estado de México, y encargado de un estacionamiento en el D.F. durante los
fines de semana, no votó por causa de su trabajo. “Además, como amaneció
lloviendo pensé que el día no se iba a prestar para las elecciones”, dice.
Chontal
Álvarez, un hombre humilde nacido en el estado de Veracruz, confiesa estar
desencantado por la situación que vive México en materia de seguridad. No hace
mucho fue víctima de un intento de extorsión telefónica en el que aseguraron
tenían secuestrada a una de sus cinco hijas.
“Los
gobernantes no pueden hacer nada por la ciudadanía, hay muchos conflictos con
ladrones y secuestradores, eso me pone a pensar muchas cosas”, sentencia, y
luego asegura que de haber votado, lo habría hecho por el partido de Andrés
Manuel López Obrador.
Que
la razón le asiste lo prueba el hecho fortuito y azaroso de que, en ese
momento, una mujer que solicita su auto le reclama que uno de los reflejantes
de las luces traseras del auto no esté. “Ayer que llegó no estaba, señora”,
deben haberselo robado en algún sitio”, le dice.
Al
desencanto de la “cotidianidad” de un domingo de elecciones se suma la derrota
del colectivo de México frente a Brasil por dos goles a cero. Pero el juego
tampoco despertó grandes expectativas. Un partido amistoso de cara al inicio de
la Copa América, enmarcado por los tweets
de Miguel Herrera, el director técnico de la Selección Nacional, en los cuales
llamó la mañana de ayer a votar por el Partido Verde, sancionado con cerca de
600 millones de pesos por violaciones al código electoral.
¿Impertinencia,
doble moral, incongruencia? Quizá todo junto y más, pues hace unos días, el mismo
Herrera declaró a este semanario que él nunca sería político porque “yo no
quiero ser populista”.
Mientras
la gente abandona los restaurantes del centro comercial Reforma 222 tras la
derrota de “los verdes” de México, un convoy compuesto por una camioneta con
seis policías federales, dos motocicletas y tres patrullas, circula por Paseo
de la Reforma. Hacia el final del día el DF acumulará más de 300 denuncias por
delitos electorales, pero lo cierto es que en términos de seguridad ha sido un
día atípico y hasta aburrido.
No
lejos de ahí, Daniel Tapia, 35 años y dueño de un puesto de periódicos y
revistas en Paseo de la Reforma, tenía la intención de votar, pero su trabajo
quizá no se lo haya permitido. A las 16:00 horas de ayer aún se encontraba en
su negocio y tenía que desplazarse a Ciudad Netzahualcóyotl, en el estado de
México, para emitir su voto.
“La
gente está descontenta, yo estoy descontento”, exclama al tiempo que asegura
que de votar lo hará por Morena. “Cada seis años es lo mismo: corrupción, violencia
o la ineptitud de los gobernantes. No estoy seguro de que en México exista verdadermente la democracia… y es triste,
pero es la realidad”.
Antonio Martínez, taxista, también
habitante de Ciudad Nezahualcóyotl y padre de dos niños, lo secunda. “No hay
democracia”, exclama. “Año tras año es lo mismo: el PRI en el Estado de México,
el PRD en la ciudad, no hay cambio, no lo va a haber. Quiero otro 68, pero no
creo que vaya a existir. Y no voté, pero de haber votado no habría votado por
partido ningún grande”.
Pero
la democracia es un juego de suma cero, donde lo que uno pierde otro lo gana. Y
si en la Ciudad de México el hastío es tan grande como su centralismo, en el
estado de Nuevo León las cosas son distintas: Jaime Rodríguez Calderón “El
Bronco”, en un sondeo a pie de urna es declarado ganador virtual a la elección
de gobernador, con una participación ciudadana cercana al 60 por ciento.
Carlos
De la Cruz, diseñador gráfico, fotógrafo amateur y editor en jefe de KERN, un portal de Internet, se percibe emocionado ante lo que
califica como elecciones históricas.
“El
triunfo de Jaime Rodríguez puede ser un despertar nacional o puede ser sólo un
despertar de Nuevo León, que es un estado muy clásico, muy conservador, y que otrora
consideraba solamente dos opciones”, apunta. Y agrega: “Yo tenía más de 12 años
sin votar por PRI o PAN, si bien he estado activo en época de elecciones, pero en esta ocasión sí me sorprendió bastante que haya existido
este tercer voto. Y voté por él”.
Pero
De la Cruz, habitante de la ciudad de Monterrey, es prudente. Sabe que El
Bronco tiene un pasado priista y ciertos detalles de su vida no son
precisamente favorables. “Yo me sentía desencantado en general con los procesos
democráticos en todo México, no sólo en Nuevo León. Sin embargo, siento que se
avanza hasta cierto punto en una posición democrática, sobre todo dadas las
circunstancias que hemos tenido en los últimos 20 años en el estado”.
De regreso a la Ciudad de México, a las 20:00
horas empiezan a fluir los primeros resultados del PREP, pero las calles se han
vaciado aun más. Es tanto el silencio que el siete de junio parece un 1 de
enero cualquiera. La victoria en Nuevo León no emociona a la Ciudad de México.
Yolanda Sandín, la contadora que
votó por el PAN y hace tres años fue presidenta de casilla, lo tiene muy claro:
“Esto es una farsa. Sólo el día en que se acabe con tanta corrupción es cuando
veremos un cambio. Y ojalá no se venga una guerra civil”.
Imperfecta, violenta y
esperanzadora. Así es la democracia en México, un país en el que lo único
verdaderamente democrático y universal es el hastío.