La reciente edición de Miss Japón ha sacudido las opiniones
en el país asiático, ya que la elegida para representarlo en certámenes
internacionales de belleza no luce, en absoluto, como una mujer nipona.
De acuerdo con diversos medios medios, la reina de belleza Ariana
Miyamoto rompe con los cánones tradicionales de belleza, pues que tiene la
particularidad de ser de raza mixta: su madre es japonesa y su padre
afroestadounidense.
Aunque el triunfo de Ariana sucedió a mediados de mayo, el
tema de su triunfo no ha callado y ha puesto en la mira el tema del racismo en
el país.
La misma Ariana ha expresado a la agencia EFE que decidió
acudir al concurso luego de que uno de sus amigos se suicidara por ser mestizo
o “hafu” (como les dicen en Japón).
“Tenía 20 años y sufría de problemas de identidad”, dijo, “cuando
murió decidí que tenía que hacer algo al respecto”.
La joven es la primera japonesa mestiza que representará al
país en el certamen de Miss Universo.
Ariana ha expresado que siempre tiene que estar dando
explicaciones sobre su origen.
“Cuando digo que soy japonesa la gente me responde: ‘no puede
ser’. No lo creen”, relata.
Incluso, su triunfo generó críticas negativas en las redes
sociales de su nación.
“¿Está bien elegir a una hafu para ser Miss Japón?”,
cuestionaron.
“Me incomoda pensar que ella representa a Japón”, es una de
las opiniones más repetitivas.
Sin embargo, de acuerdo con el sitio BBC, las estadísticas
de población indican que Japón ya no es el país homogéneo que muchos creen.
Uno de cada 50 niños nacidos en el país es birracial y eso
equivale a unos 20 mil bebés cada año, quienes deben crecer con el rechazo por
el que ha pasado Miss Japón.
“Cuando camino por
las calles aquí ningún japonés me reconoce, pero muchos turistas extranjeros me
frenan para felicitarme”, relató.