Ya casi nadie llama a los números fijos de los hogares, quizá la madre o el padre y una media docena de empresas de mercadeo. Por eso sorprende cuando al levantar el teléfono se escucha un voz rasposa que pretende sonar familiar: “Hola, cómo estás, soy Raúl Araiza…” Se hace un silencio largo que invita a colgar. “Sí, en serio, soy Raúl Araiza, hablo de parte del Partido Verde.” Uno está a punto de aventar la bocina, pero decide someterse a la tortura propagandística. “Como tú sabes, el Partido Verde ha logrado cuatro medidas muy importantes para todos los mexicanos.” ¡Claro que lo sabes!, nos han bombardeado día y noche desde 2009 con esa información.
Cuando le cuento a Víctor Polanco Frías sobre la llamada del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), espeta: “Sus propuestas son de baja calaña, pero saben hacer marketing”. El asesor en comunicación política desde hace veinte años me reta: “Dime cuatro propuestas de los demás partidos”. Hago un esfuerzo y apenas logro recordar las propuestas de legalización de drogas del PSD o, la de 2000, del priista Francisco Labastida, prometiendo inglés y computación en las escuelas —por cierto una de las propuestas que recicló el Verde.
El analista tiene razón. La familia González Torres se dedica a la industria farmacéutica y la propuesta de vales para medicina los viene beneficiando económicamente con creces; el tema de la pena de muerte es inviable, porque ello supondría modificar la Constitución y violar los convenios internacionales que ha firmado México —demagogia pura—. Finalmente, está el tema de las cuotas en las escuelas que muchos saben que siempre ha sido ilegal que se cobren, pero otros muchos no y el problema de fondo está en que no hay recursos asignados en los estados para el mantenimiento de las instalaciones, eso es lo que no se ha resuelto.
En resumen, todo es una farsa. Y como señala Polanco Frías, la han disfrazado de telenovela: “En sus anuncios sacaron el conflicto social de la calle y lo llevaron a la sala de la casa, o a la cocina donde explota con el drama del padre desempleado, la madre enferma y los hijos sin un futuro por culpa de una mala educación”. Todo eso aunado a que el Partido Verde se mantiene en campaña electoral permanente, lo que le ha valido marcas históricas en materia de multas y el encono de la sociedad civil organizada que pide que le quiten el registro.
De hecho, el pasado 4 de mayo, un grupo de ciudadanos encabezados por los politólogos Denise Dresser y Sergio Aguayo, entre otros, entregaron al INE más de 140 000 firmas recabadas en la plataforma change.org para que el Consejo General analizara la posibilidad de retirarle el registro al partido que sistemáticamente viola la ley electoral.
Una historia de multas
La voz del famoso actor y conductor de TV, Raúl Araiza, sigue del otro lado del auricular. Repite las consignas con aparente convicción, quizá por eso en Wikipedia antes que actor se le considera vocero del Verde. So pretexto de su primera participación en el spotdel Partido Verde, en 2009 Araiza dio entrevistas simuladas a revistas como TV y Novelas, donde explicaba las propuestas de este partido. Tal revista anunciaba en la televisión dichas propuestas como si fuera publicidad propia. Con ello evadían no sólo la legislación que prohibía a los medios contratar publicidad, sino además los topes de campaña.
El colmo ocurrió cuando Araiza y Maite Perroni —otra estrella del momento— hicieron proselitismo en medio de una telenovela. Eso supuso para el Verde la tercera multa electoral más grande en la historia del país, por un monto de 194.3 millones de pesos. Sanciones previas tuvieron lugar cuando el PRI fue multado por el Pemexgate y, también, en la Alianza por el Cambio (PAN-PVEM) por el caso Amigos de Fox en el año 2000.
Otro hueco legal que aprovechó el Partido Verde fue el de los anuncios en salas cinematográficas que, por no entrar en la definición de radio ni televisión, quedaron sin legislar. Así, antes de cada película los asistentes deben fumarse los llamados Cineminutos, que no es otra cosa que la campaña permanente de este partido. De acuerdo con cifras de la representación del PRD en el Instituto Nacional Electoral (INE), la proyección de los Cineminutos durante cinco meses (de septiembre de 2014 a enero de 2015) costaron 108 millones 739 000 pesos. Esto equivale a una tercera parte del presupuesto total del partido para 2015.
Tan sólo en el actual proceso electoral, las multas al Verde ascendieron a más de 500 millones de pesos. El INE ordenó la suspensión inmediata de la campaña denominada “Más Verde que nunca” por violar la ley. Sin embargo, una encuesta de la empresa Parametría señala que 67 por ciento de los mexicanos desconoce la existencia de dichas multas. Del 33 por ciento restante, el 68 por ciento desconoce los motivos por los cuales el INE y el Tribunal electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) emitieron las sanciones.
Una vez terminada la grabación con la voz de Raúl Araiza, entra una operadora de telemarketing que dice llamarse Elda Elver Avilés, la cual le pide a uno sus datos y el permiso para entregarle por escrito información del partido. Semanas después llega el primer regalo: una tarjeta de descuento platinum rotulada con tu nombre (con descuentos en 9000 negocios, entre otros, Chedraui, Sears, Elecktra, Cinemex, Devlyn, Farmacias del Ahorro), tres boletos para el cine y, de pilón, una mochila con un par de camisetas, un reloj y un termo. De las propuestas políticas, nada.
Verde de corazón tricolor
La historia del PVEM marca dos constantes que el investigador de la UNAM Francisco Reveles Vázquez apunta. Una es su política de alianzas y la otra es la búsqueda de votos a toda costa y no en la persecución de banderas ideológicas.
El fundador del partido, Jorge González Torres, militó en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y se casó con Leticia Martínez, hija de Emilio Martínez Manatou, secretario particular del presidente Gustavo Díaz Ordaz y gobernador de Tamaulipas. De ese matrimonio nació Jorge Emilio González Torres, uno de los dos únicos presidentes que ha tenido el partido.
De acuerdo con datos recabados por la periodista Daniela Pastrana, la naciente formación política recibió el apoyo del presidente Carlos Salinas de Gortari, su secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, y el entonces regente del DF, Manuel Camacho Solís, lo que llevó al principal operador de este último, Marcelo Ebrard, a la Cámara de Diputados en 1997.
Tal alianza con el PRI nunca se ha roto. Si analizamos las listas del Verde, siempre ha habido algún militante priista o alguno de sus familiares cercanos que, gracias a ello, llegaron a las cámaras legislativas. Es el caso del priista Fernando Espino Arévalo, líder de los trabajadores del metro; de Pablo Escudero, yerno de Manlio Fabio Beltrones; de los hermanos Alfredo y Alejandro del Mazo Maza —familiares del presidente Peña Nieto— o el propio Manuel Velasco, actual gobernador de Chiapas y nieto del exgobernador priista de esa misma entidad, Manuel Velasco Suárez.
La falta de ideología y el exceso de cinismo le ha permitido al Verde jugar con el mejor postor, pues a pesar de ser un partido pro sistema, es al mismo tiempo un partido opositor, según se desprende de la excelente tesis de licenciatura de José Chávez López: el Partido Verde hoy tiene el poder para obstruir o aprobar iniciativas tanto del Poder Ejecutivo como de los partidos mayoritarios, al grado incluso de “dividir sus votos en decisiones que implican una polémica en el debate público”. Lo usan como moneda de cambio.
Qué bonita familia
Al Partido Verde lo conforma una oligarquía que en menos de tres generaciones construyeron sus fortunas a la par que sus carreras políticas. Los fundadores de la agrupación política son su mejor ejemplo.
Como ya vimos por la línea materna, el actual presidente en la sombra, Jorge Emilio González Martínez, es nieto de un prominente político mexicano. Por la línea paterna está vinculado a la industria farmacéutica. Víctor González Torres, el Dr. Simi, su tío, es dueño de las Farmacias de Similares y de los laboratorios Best; Javier Gonzáles Torres es propietario de las Farmacias El Fénix y Dr. Ahorro. De ahí que los analistas consultados aseguren que las propuestas del Verde relativas al sector farmacéutico en realidad no buscan tanto beneficiar a la población como a la familia González Torres.
Respecto al mote de partido familiar, un estudio realizado por el Dr. Francisco Reveles y José Chávez López apunta que, si bien Jorge González Torres y Jorge Emilio González han sido los dos únicos presidentes del Partido Verde (diez años cada uno), en la actualidad ambos se mantienen alejados de los reflectores y aun en el organigrama del partido sólo aparecen como miembros del CEN partidista. A diferencia del padre —señalan los analistas—, el hijo nunca ha mantenido dos posiciones de poder al mismo tiempo (por ejemplo, en las cámaras y en el partido), aunque de facto lo ejerza; tampoco ha aspirado a ser candidato presidencial. Por el contrario, le ha cedido esos espacios a su círculo cercano, como lo fueran en su momento Bernardo de la Garza, Jorge Kaghawi, y hoy Arturo Escobar y Manuel Velasco.
La petición para que se le quite el registro al Partido Verde está en discusión. El INE le envió la papa caliente al Tribunal Electoral, quien como Pilatos, en la Biblia, se negó a juzgar en esa materia, pues dijo que no era su atribución y le devolvió el balón al Instituto Electoral que falta ver si decide debatir seriamente el caso o lo archivará. Si el INE resolviera quitarle el registro, por ley, el Partido Verde podrá impugnar ante el Tribunal que, en tal escenario, sí tendrá materia para juzgar. Pero para que ese proceso se lleve a cabo podrían pasar varios años.
En su defensa el actual vocero del partido, Arturo Escobar, ha dicho públicamente que todo lo que han hecho se encuentra en el marco de la ley, que si los otros partidos no han aprovechado esos espacios es porque no han querido. Lo cual recuerda aquella frase del presidente del extinto Partido de la Sociedad Nacionalista: “Es posible que lo que hicimos no sea moral, pero tampoco es ilegal”.