Igual que el año pasado, la
generación del milenio sigue a la zaga en el mercado laboral y aún compone 40
por ciento del sector de desempleados de Estados Unidos, informa Anthony
Carnevale, directivo y profesor de investigaciones del Centro de Educación y
Fuerza de Trabajo de la Universidad de Georgetown.
Generation Opportunity,
organización no lucrativa conservadora y defensora de los milenarios, publica
un “Informe de Empleo Milenario” mensual que analiza los datos laborales oficiales
y rastrea la tasa de desempleo de los trabajadores jóvenes. Sus resultados de
mayo revelan que 13.8 por ciento del grupo etario de 18-29 años no tiene
empleo, mejoría respecto de 14.2 por ciento en enero y el mismo periodo del año
pasado, cuando la tasa fue de 15.4 por ciento. Una tendencia alentadora, sin
duda, pero la cifra es aún muy superior a la tasa de desempleo nacional de 5.4
por ciento.
“Si estudiamos los resultados
desde 2009, veremos que hemos estado en el periodo de desempleo sostenido más
prolongado desde que la Oficina de Estadísticas Laborales comenzó a recoger
datos después de la Segunda Guerra Mundial”, comenta David Pasch, vocero de
Generation Opportunity y milenario de 26 años. “Esta idea equivocada de que no
queremos trabajo o que somos perezosos con derechos, es un absurdo”.
Para 2020, los milenarios
representarán 46 por ciento de la fuerza de trabajo del país. “En adelante, van
a dominar todas las cifras de empleo y desempleo”, previene Carnevale. El
Centro de Investigación Pew espera que la generación del milenio (definida como
la población de 18 a 34 años) supere a la de baby boomers como la generación viva más numerosa de Estados
Unidos. Según sus cálculos, en 2015, la cifra de milenarios se elevará a 75.3
millones, rebasando el total proyectado de 74.9 millones de boomers (51 a 69 años). En contraste,
Pew calcula que la Generación X (35 a 50 años) sumará este año alrededor de 60
millones de integrantes.
Los milenarios encaran
colegiaturas universitarias y deudas de préstamos escolares más altas que
nunca, así como una mayor competencia al ingresar en la fuerza de trabajo. Una
joven de 25 años, recién graduada de maestría y viviendo con una amiga en
Washington, D.C. reveló a Newsweek que trabaja como camarera mientras busca un
empleo más afín a su preparación. “Es difícil”, confiesa. “No quieren pagar más
por la maestría. Hay tanta gente con maestrías que pueden exigirla”.
Jacqui Martínez, directora de
31 años en la consultoría Oliver Wyman en Dallas –milenaria que recluta
milenarios para su compañía- explica que, en su experiencia, la gente de su
grupo etario no aspira a grandes salarios o un trabajo perfecto. No obstante,
agrega, “quieren recibir lo suficiente para pagar las cuentas”. Pese a su
reputación de pasar de un trabajo a otro, los milenarios son capaces de retener
un empleo; el problema es que la mayoría no puede darse ese lujo debido a que
les han despedido repetidas veces en los últimos años, asegura Martínez, quien
ha conservado su trabajo durante nueve años.
Tal vez lo más molesto para
los milenarios es que sus sueldos son inferiores a la media nacional nacional,
respecto de personas de su edad hace una década. “Hemos observado que, debido a
las dificultades que enfrentan, los milenarios postergan decisiones de vida
importantes, como matrimonio, comprar una casa, iniciar una familia”, explica
Pasch.
En un estudio del centro de
Carnevale en Georgetown, entre 1980 y 2012, el promedio de edad en que los
adultos jóvenes alcanzaron la media de sueldo aumentó de 26 a 30 años, en todos
los niveles educativos. Los más afectados fueron los varones jóvenes y los
egresados de bachillerato. En ese mismo periodo, el empleo de tiempo completo
para los graduados de bachillerato cayó 13 puntos porcentuales, en tanto que la
tasa de los graduados universitarios disminuyó 8 puntos. Para 2012, los hombres
jóvenes percibían solo 58 por ciento de la media salarial, respecto de 85 por
ciento en 1980.