En los últimos días un juego se ha
convertido en la sensación de redes sociales, se trata de “el reto Charlie,
Charlie”, que emula a la ouija con tan sólo dos lápices acomodados en
cruz, uno sobre otro.
Los lápices se colocan sobre una hoja que
tiene escritas las palabras “sí” y “no”, luego el jugador debe hacer una
pregunta a un “ente” de nombre Charlie, quien supuestamente responde a través
del lápiz, el cual debe apuntar hacia el sí o el no.
El misterio del juego es creer o no creer,
hay quienes atribuyen el movimiento de los lápices a una fuerza paranormal, y
sin embargo, existe una explicación más lógica.
De acuerdo con el sitio BBC Mundo, en
principio, los lápices se mueven por la fuerza de gravedad y la posición
delicada e inestable en la que se encuentran los lápices.
Si pruebas ponerlos en la posición que
indica el juego te darás cuenta de que, aunque no hagas pregunta alguna, los
lápices también se mueven.
Por otra parte, la posición de los lápices
es tan inestable que la menor variación en el ambiente que los rodea puede
afectar su equilibrio; es decir, temblor o movimiento en la superficie donde
están colocados, viento o hasta el aire de la respiración.
Otra posibilidad es que no haya movimiento,
esto ocurre cuando no están alineados
perfectamente o cuando la superficie de contacto (por ejemplo si el lápiz tiene
una superficie plana) es demasiado grande.
En ese caso, se produce demasiada fricción
y no pase nada.
Y tal ha sido el furor del juego en
diversas partes del mundo, que hasta un exorcista se ha pronunciado en contra.
“(El juego) supone una invocación de
espíritus”, dijo el español José Antonio Fortea, “algunos espíritus, a raíz de
esta práctica, acosarán a algunos que la hagan”.
¿Lo has jugado?
Tú qué opinas, ¿el movimiento se debe a los
“designios” de Charlie o al ambiente en donde se colocan los lápices?
Mientras tanto, más de dos millones de
personas han utilizado el hashtag #CharlieCharlieChallenge y el número sigue
subiendo.