Assange, Snowden y ¿Aristegui?

En medio del conflicto laboral que
envuelve a la periodista Carmen Aristegui y MVS Radio y la posible atracción
del caso por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la periodista
se presentó la noche del martes en el auditorio Octavio Paz del Senado de la
República para dar a conocer su opinión sobre “las batallas por el derecho a
saber” de los ciudadanos, ya que la misma Aristegui asegura estar peleando
actualmente la suya.

Bajo el auspicio del festival
Ambulante, se proyectó el documental ganador del Óscar, Citizenfour, el cual
narra la historia de Edward Snowden y los secretos que reveló de la CIA y la
NSA. Además de Carmen Aristegui, fueron invitados los senadores Javier Corral y
Zoé Robledo, así como la directora de Ambulante, Elena Fortes.

Para el caso mexicano, la cinta
resulta por oportuna referencia para el caso Aristegui-MVS, ya que
aborda el debate de la libertad de expresión e información, así como la
relación entre los periodistas y audiencia y las responsabilidades y riesgos de
estar en los medios de información. Cabe señalar que México es uno de los
países más inseguros del mundo para ejercer el periodismo, como señala PEN
Internacional en varios des sus más recientes informes.

Ante esto, es claro que a la
periodista el “conflicto” planteado en el filme le suene familiar. Durante su
intervención, Aristegui insiste en que su despido del programa matutino de MVS
fue injustificado, y a tres meses de lo ocurrido, su caso aún no tiene solución
y está por ser turnado a la SCJN. De resultar favorable para la periodista,
“este juicio novedoso nos permitirá establecer precedentes de una relación
moderna y más apropiada entre periodistas, empresas de comunicación y
sociedad”, señala Aristegui.

La exconductora de radio afirmó que
debe quedar claro que “el motivo fundamental de los periodistas son las
audiencias; independientemente de participar dentro de las empresas, lo que da
razón de ser de la tarea periodística es el derecho a saber de las audiencias”.

De
Citizenfour a Assange y Mexicoleaks

Si bien uno de los objetivos de
Citizenfour es mostrar al periodista los caminos para ejercer la libertad de
expresión de manera ética, también busca concientizar a las empresas de medios
de comunicación y sobre todo, a las personas que de pronto tienen un cúmulo de
información -como le ocurrió a Snowden- para tomar conciencia sobre el poder
que la información tiene para poder
ayudar realmente a la gente. Esto se sostiene “a partir del derecho y la
necesidad de saber qué ocurre, de esa manera se empatan las condiciones para
una vida más democrática”.

El filme sobre Snowden muestra cómo
el ex empleado de la Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU. (NSA) acudió
directamente a un par de profesionales de la información: Laura Poitras,
documentalista y Glenn Greenwald, periodista de The Guardian, quienes trabajaron directamente con Snowden para
hacerle llegar al público una serie de revelaciones que a su consideración
todos tenían derecho a saber.

Antes de ellos estuvo Julian
Assange, quien comenzó una avalancha de “destapes” de toda índole, y fue él
quien puso sobre la mesa una masa gigantesca de documentos, archivos e
indagaciones (hasta entonces secretas) a través de Wikileaks. El volumen es tal
que aún no se termina de comprender ni procesar la información, así que en la
segunda fase, periodistas de reconocidos diarios de todo el mundo fueron
encomendados para discernir y manejar información de Wikileaks a su
consideración. Se traza con ello una muy delicada línea de ética profesional…
¿Qué vale la pena hacer del conocimiento público? ¿Qué tema impactará el
bienestar común y qué otro solo es morbo del que podemos prescindir?

Carmen Aristegui aseguró que para
que el mundo digiera la información se requieren más espacios libres para
comunicar y más periodistas hábiles que deben evaluar si el contenido es de
interés público. Ambos. Snowden y Assange, hicieron lo propio con la revelación
de información, y Aristegui, en su propio escalón, lucha en México una batalla
“no para abrir más canales de comunicación, sino para no perder los que ya
habíamos ganado”. La periodista consideró que con una sociedad ávida de conocer
y entender lo que está pasando, en un país en el que muchas cosas están
descompuestas, se debe “favorecer que gente que tiene información, que puede
estar dentro del propio aparato burocrático, haga su labor periodística con
ética”.

Entonces es cuando recuerda el
argumento de MVS para despedirla: el uso indebido de la marca MVS al vincularla
con Mexicoleaks sin consentimiento de la administración de la empresa.

“Uno de los ingredientes que detonó
esta escalada artificial que ahora nos tiene fuera del aire tuvo que ver con
Mexicoleaks, que lo agarraron de pretexto, francamente, pero es la posibilidad
de que periodistas tengan una plataforma para recibir información de manera
anónima”.

Y agregó que las posibilidades que
abre Mexicoleaks son “un pequeño gran paso para alentar la idea de que la
información es un bien de todos. Es un ingrediente fundamental de las
democracias y es un derecho irrenunciable. A nadie nos lo van a regalar, ya se
ve”. Recalcó que cuando existen “manotazos autoritarios” que pretendan frenar o
dificultar la tarea periodística, los ciudadanos deben tomarlo como un agravio.

Aristegui tiene claro que ganar el
amparo interpuesto ante un juez en contra de MVS sentaría un precedente para
que se establezcan mejores relaciones entre las empresas de comunicación,
periodistas y audiencias; y significaría un paso importante en la lucha por la
libertad de expresión. Al respecto, finalizó subrayando: “nosotros estamos
corridos pero vivos, pero este un país en donde por informar, o intentar
informar, los periodistas pueden ser censurados, hostigados y asesinados. Este
es nuestro grave pendiente”.